No hay duda que Tom
Scholz es un personaje único
en la historia de la música rock.
Un músico absolutamente perfeccionista, no sólo en lo que concierne a la
composición de las canciones sino (y sobretodo) en el sonido. Scholz es un ingeniero que trabajó en Polaroid, donde aprendió las
pautas básicas de ingeniería de sonido y, como hobbie, se montó un estudio en
el sótano de casa: el Tom’s
Hideaway Studio. Es allí donde él solito grabó y re grabó la música que
formaría parte del homónimo primer disco de Boston,
que tras más de 6 años de trabajo, finalmente vio la luz en 1976. La
discográfica quiso aprovechar el enorme éxito del primer disco y, en tan solo
dos años, Boston ya editaban su segundo entrega, el
también excelente Don't Look
Back. Scholz,
recalcitrante perfeccionista, nunca se sintió satisfecho con el sonido del
segundo disco y se juró que nunca más se precipitaría a la hora de editar otra
obra. Así fue como tardó ocho años en publicar su tercer disco, este Third Stage.
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viernes, 8 de julio de 2016
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