Una sinuosa línea recta

nubes1

Nubes de talco (Amanda Baeza). Fulgencio Pimentel, 2016. Rústica, 128 págs. Color y B/N, 19,95 €

Considerando la narrativa como un artilugio del cual nos valemos para articular nuestra experiencia vital y como modo de transmisión del relato no es más que una herramienta preconfigurada que facilita la comunicación y la experiencia humana. De ese punto podemos pasar a la carencia de esta como un elemento más vinculado a las formas de expresión artísticas de vanguardia y que buscan que sea el espectador el que establezca dicha narrativa con la obra en cuestión. Luego estarían aquellas formas que están a medio camino pero que por salirse por los cauces más convencionales se sitúan dentro de lo experimental, en ese caso estaríamos hablando de una narrativa antinatural, quizás por no acotarse a las estructuras convencionales y por valerse de recursos ajenos o contrarios a esta.

Amanda Baeza en Nubes de Talco, volumen que recoge el trabajo de la artista chilena residente en Portugal de 2013 a 2016, nos muestra que esta narrativa que hemos denominado como antinatural es posible la mejor manera de hacer una biogeografía emocional de uno mismo. Baeza nos muestra que posiblemente el camino más corto para representarse a uno mismo sea una línea recta, recta pero con muchas curvas y recovecos, dando matiz y textura a cada uno de los momentos que define la existencia de la autora en un relato, eso sí, que aborda la biografía alejándose de los prototipos del género. La protagonista podemos suponer que es la autora y que está lejos de explorarse en una relación antagonista con el mundo que la rodea sino que apunta a una exploración de este a partir de su fuero interno.

nubes-2

En este recorrido se esboza una visión personal del mundo que cuestiona por completo el orden de las cosas, la fe, las creencias ciegas, la lógica de la comunicación y relación entre personas y cosas. Se trata de una descomposición que a nivel visual nos lleva a una autora que opta por explorar el universo de lo personal a través de diferentes estilos diferenciados que van desde cierto figurativismo a coquetear con la  abstracción, jugando a desprenderse del color en las páginas en blanco y negro, revolverse con los grises y desbordar la retina del lector con colores que hacen rebosar la viñeta.

Nubes de talco es una apuesta tanto por parte de la autora, Amanda Baeza, como por la editorial, Fulgencio Pimentel, para un lector ávido no solo de novedades editoriales sino de aquellos autores que buscan nuevas fronteras en el desarrollo de sus relatos. De los caminos escogidos el elegido por Baeza es uno de los más complejos se abona acierto tipo de narrativa pero sin acabar de fundirse con esta pero con una querencia por darle una importancia fundamental a la forma sin que esta le reste nada a lo primero. La autora rompe una lanza por una representación de la figura humana más cercana a las vanguardias, basada en todo tipo de descomposiciones, pero sin perder la referencias espaciales, también reimaginadas y reestructuradas una y otra en vez en función del estilo elegido en cada relato. Este volumen es una de las sorpresas del año pasado en este nos encontramos con una autora en constante evolución que sorprende a cada página por la frescura y madurez del trazo.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Sunny 6 (Taiyô Matsumoto)

sunny_num6Sunny 6 (Taiyô Matsumoto). ECC, 2016. Rústica. 264 págs. ByN. 12,95 €

La odisea humanista de Sunny termina en su sexto volumen cuando quizás Taiyô Matsumoto no ha contado todo lo que se podría contar, pero sin duda si ha desarrollado todo lo que tenía pendiente. Así que más nos vale alegrarnos, con las consiguientes lágrimas que nos dejan las últimas páginas de Sunny, por ese maravilloso sentimiento de querer mucho más pero sabiendo que hemos asistido a algo hermoso. Sentimiento del todo lógico, pues era imposible cerrar todas las historias que se iban desarrollando en el manga, debido principalmente a su naturaleza casi aleatoria heredada de la propia experiencia humana. Crear un único final para todos los personajes hubiera sido tan irreal que toda la historia hubiera perdido la fuerza que tan tenazmente se ha ido construyendo a lo largo de la misma.

Aunque siendo sinceros, si hay cierta experiencia de cierre en las últimas páginas de Sunny, no tanto en un sentido de conclusión como si de mutación, adaptación y cambio. Se podría defender que las aventuras de los infantes de la casa de los niños de las estrellas se transforman para que sus vidas fluyan por otros derroteros. Es complicado soltarles la mano, mucho, porque sabemos que vivirán tantos momentos tristes como alegres, pero no cabe duda de que Taiyô Matsumoto nos ha aleccionado lo suficiente para saber que siempre hay un hueco para la esperanza y que incluso en la mayor de las penumbras puede florecer la más bella de las plantas. Esto dicho así puede quedar un poco cursi, pero por fortuna Sunny es cualquier cosa menos un manga cursi, como las buenas historias humanistas sabe hacer de la crueldad el elemento necesario para añadir realismo y poner la bondad en valor.

5451369514df1a6688b7307c5561db2c

El sexto y último tomo de Sunny es parecido a lo que ya hemos leído, con retazos de la vida de niños huérfanos o abandonados, que adoptan una tortuga, visitan un parque de atracciones o se fugan en busca de sus padres. Esos frescos que por sedimentación han construido uno de los universos más ricos jamás explorados en un cómic, algo menos de una veintena de personajes que con miradas y acciones cotidianas son capaces de poner el corazón de cualquiera a mil, humedecer cualquier ojo y conseguir que la vida sea menos agresiva. Como es lógico me gustaría poder seguir leyendo las vivencias de estos niños durante incontables páginas, pero con una muestra de sabiduría, una que se suma a las incontables ya llevadas a cabo, Taiyô Matsumoto termina su historia porque sabe que no la puede terminar, que Sei y Haruo y el resto de los niños de las estrellas no son más que proyecciones generales llenas de detalles de cualquier ser humano. Sunny es sin duda una obra de arte a la que todo lector debería enfrentarse, porque tendrá que volver una y otra vez a lo largo de su vida.

@bartofg
@lectorbicefalo

Promesas que no valen nada

cubierta_el_coyoteEl Coyote (Yves H. y Hermann) ECC, 2016. Cartoné, 64 págs. Color, 12,95 €

Es necesario y justo acabar de una vez por todas con la fantasía de la tábula rasa. Es estúpido pensar que para salvarnos primero debemos purificarnos con el fuego redentor de la extinción, como si para volver a estar sanos deberíamos primero tener los dos pies dentro de la tumba, entre los dientes de un cocodrilo. Porque al fin y al cabo no hablamos más que de una fantasía escapista, es decir, excusamos nuestra inacción a que el sufrimiento actual es más que soportable, defendiendo que ya cuando estemos realmente mal, cuando falte un segundo para que le reloj toque la medianoche, entonces, y sólo entonces, actuaremos, demostraremos de lo que somos capaces. Le damos un valor mágico, prenatural, a la última bala del revólver mientras lanzamos las que ya tenemos a la papelera. Cuando quizás lo sensato sería solucionar los problemas antes siquiera de tener que martillear cualquier arma.

Pero en lugar de hacer nada seguimos fantaseando, ya tendremos un mundo justo y equilibrado cuando la actual imperfección sea borrada por los mordiscos de los zombies, el invierno nuclear o las guerras producidas por la carestía de agua potable. Pero como nos enseñan historias como El Coyote  de Hermann e Yves H., puede que cuando realmente decidamos actuar sea demasiado tarde, la última bala esté mojada y el futuro nos estampe contra el suelo y arrastre nuestro rostro contra el asfalto hasta que nuestro hueso salga a la superficie. Porque el guión de Yves H. sobre todo engaña, comenzando desde la aventura postapocalíptica más trillada para después agarrarnos por el estómago y retorcernos. El Coyote funciona como un padre severo que agarra con fuerza la barbilla de su hijo y le obliga a ver su mano quemada después de las repetidas advertencias de jugar con el fuego.

El Coyote puede recordar en cierto sentido a La carretera de Cormac McCarthy, novela publicada diez años antes que el cómic, aunque no podemos obviar que El Coyote se inscribe en el universo de Jeremiah, la serie creada por Hermann en 1979 y de la que se han publicado 34 álbumes. En todo caso, la referencia deja claro el juego de Yves H. un mundo donde el hombre se empeña en mantener la esperanza como vehículo del tiempo, por muy lejos que queden los tiempos en los que los sueños podían significar lo más mínimo. Así que nadie se lleve a engaño, incluso tras leer las primeras páginas del álbum, El Coyote es una obra dura y cruel que va creciendo por momentos, aumentando la mala baba y debiéndoselo todo a algo tan sencillo como la propia maldad humana y la plausibilidad de su argumento. Si el mundo se fuera a la mierda, no volveríamos a una Edad Media de caballeros de brillante armadura sobre motocicletas, caeríamos en una nueva Era Hiboria de violaciones y esclavitud, con la crueldad como medida de todas las cosas.

9782800168005_pg

Así que no caigamos en la trampa, o mejor dejémonos llevar por la misma. Aceptemos en falso trato del dibujo de Hermann, de ese trazo y color realista y sucio que nos promete aventuras de tipos duros en el desfiladero de la humanidad, pensemos en que nadie es más listo que nuestro protagonista y que su bondad a regañadientes tendrá una recompensa. Después ya nos daremos cuenta que dicha bondad no es tal y que al final del todo más nos valdría haber solucionado nuestros problemas antes de llegar al punto de no retorno. Pero claro, es complicado, la apuesta gráfica de Hermann nos hace entrar más y más en su juego, en la apariencia de héroes torturados que por fuerza y tesón terminan engañando al propio destino y ya sea con una mano ganadora o sacrificando hasta el último comodín, terminan con una victoria cuan menos moral.

Pero no, Yves H. y Hermann se encargan de añadir algo de mesura, y sobre todo realismo, a este universo postapocalíptico ideado en base a lo posible y no a lo estético. Así que si alguien quiere recorrer los páramos y enfrentarse al destino del hombre tras la Historia, es libre de hacerlo, otra cuestión es el resultado que obtendrá al final. En todo caso, la lectura de El Coyote es más que recomendable, porque al final, como toda buena historia ambientada en el final de los días, lo que nos encontramos es una reflexión desnuda y sin complejos del aquí y el ahora, de todos esos problemas que deberíamos solucionar en lugar de esperar a que el reloj deje de martillearnos con su tic-tac, porque puede que entonces sea demasiado tarde.

@bartofg
@lectorbicefalo

Musas y capitalismo

barbara1

Barbara (Osamu Tezuka). ECC, 2016. Rústica, 432 págs. B/N, 20 €

En el epílogo de este volumen el propio Tezuka apunta, o más bien deja caer, que Barbara es una obra menor publicada entre Ayako y Shumari. A pesar de que el propio autor reconoce este aspecto de este título no debemos perder de vista la función de Tezuka como cronista de una época de cambio. Es conocida la vertiente humanista de este creador japonés algo que no es difícil de apreciar la preocupación de este por el momento cambiante que estaba cambiando la sociedad occidentalizada, concretamente la influencia de esta sobre un Japón renacido de las cenizas y reconvertido en una sociedad ultracapitalista a pasos agigantados quemando etapas en un periodo de tiempo muy breve.

Barbara se centra en el valor del arte como un elemento, no solo intrínseco a la humanidad, sino como el gran  catalizador de la civilización con la capacidad de cambiar y reorganizar el pensamiento de todos y cada uno de nosotros. En cierta manera aunque aparecen agentes de primer plano la sociedad japonesa, la política, el capitalismo aparecen de fondo, más bien como un acicate para que el protagonista el protagonista dedique su esfuerzo a otras labores. En este escenario cuadriculado cualquier tipo de orden social puede parecer mucho más atractivo que aquel propuesto por el color gris con el que el sistema laboral parece querer pintarnos a todos, convertirnos en seres uniformes incluso en los usos culturales.

El protagonista Yosuke Mikure es un escritor de éxito japonés que no es capaz ni de abordar su siguiente obra ni de lidiar con la popularidad que le ha otorgado su trabajo previo. Yosuke se convierte en el punto de mira de los politos con aspiraciones de poder, empresarios que quieren ver crecer los ingresos de sus negocios y por sus fans que buscan un pedazo de este a cualquier precio. En todo esto aparece una idea que Tezuka maneja a la perfección, la función de la mujer en la sociedad capitalista. Todos los advenedizos con ganas de poder o de dinero utilizan a sus hijas como moneda de cambio. Yosuke rechaza el matrimonio con estas hasta que no puede evitarlo, sin embargo en su camino aparece una mujer que no es ni de lejos ideal.

barbara-2

Barbara es todas las mujeres del mundo capaz de lo mejor y lo peor. Se presenta delante del escritor como una vagabunda borrachuza en una estación de metro, a primera vista parece una de tantas personas desahuciadas por una sociedad que cabalga sobre el más salvaje de los capitalismos. Pero esta, bajo la apariencia de una persona dejada incapaz de conectar con los mínimos comportamientos sociales se va abriendo camino en el ecosistema egocéntrico de Yosuke para descubrirse como una musa que ha inspirado a cientos de artistas a lo largo de los siglos. Pero no es una musa en el sentido mitológico sino que pertenece a una sociedad que de brujería  que tiene sus propias normas. En un intento de pertenecer a este colectivo Yosuke fracasa y tiene que rendirse a los brazos de la convencionalidad, casarse con una de las candidatas propuestas por sus padres y fracasar en su carrera como escritor.

Barbara es una especie de canto al arte por el arte y una crítica al reconocimiento del arte a través de las masas. Describe el acto de crear y al creador como un ser mitológico cargado de una serie de atributos místicos inasumibles por el contexto en el cual este viva. En cuanto a la relevancia de la obra no es posiblemente uno de sus mejores trabajos pero si uno de aquellos que nos ayuda a comprender el valor de la obra de Tezuka en un momento muy concreto de la historia y que nos ayuda a completar el recorrido humanista que este hace a través de su trabajo. Vamos y que Tezuka siempre es Tezuka.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is Pain #286: encontrar y no buscar.

perlas-1

Perlas del infierno (Begoña García-Alén). Fosfatina Ediciones, 2014. Rústica, 48 págs. B/N y Color, 12 €.

Los caminos de la abstracción son inescrutables, el cómic fue en sus inicios una fuente de creación que explotaba todo tipo de recursos narrativos y estéticos que se escapaban a muchas de las formas que poco a poco fueron constituyendo el lenguaje que hoy conocemos como noveno arte. Sin embargo, la experimentación en este medio es inherente al mismo al igual que lo ha sido en otros medios. Quizás la única restricción es y ha sido el radio de alcance de los artistas que han decidido emprender en dicho camino creativo. La difusión de este tipo de obras casi siempre ha pasado por la autopublicación o por escasas iniciativas como las de Toutain en los años setenta. Hasta que llega Fosfatina, editorial que tiene como línea este tipo de cómics.

Perlas del infierno de Begoña García-Alén transita por el puro camino de la abstracción dejando de lado por completo la narratividad. La estética y los desarrollos visuales constituyen el grueso de este volumen que apuesta totalmente por abordar la creatividad desde la pura forma desde el no-relato. Un punto cero que da lugar a la pura especulación y a un apertura en la lectura por parte del lector que abre un sinfín de posibilidades que van más allá de las puras conclusiones que se pueden extraer de aquellas historias. La autora nos da la posibilidad de una lectura e interpretación lo más abierta posible que va desde las vinculaciones a la alta cultura que van desde Malevich a Kandinsky a los RPG de los años 80.

perlas2

Este volumen se compone de cuatro obras, me resisto completamente de denominarlas como historias, que exploran el espacio de evolución constante de la abstracción. En “La visión” se construye el espacio a través de un personaje que es una forma amorfa y la exploración de este a través de diferentes estancias. La segunda pieza que no tiene título es unos zapatos de tacón caminando hasta que se rompe el tacón de uno. “Número 7” explora esa narratividad apabullante de los RPG ochenteros silenciándola y reduciéndola a los referentes visuales, la cuarta pieza es un pequeño trampantojo visual de una sola página que recoge algunos momentos de la primera y cuarta obra. La última es una puesta en abismo, una obra dentro de otra con algunos comentarios en of que interpelan al propio lector.

perlas3

Perlas del infierno es una obra infinita a la cual se le recomiendan infinitas visitas. Todas parten de la conceptualización de los espacios y como estos son abordados por los elementos que lo pueblan; pero sin una sola traza de relato, este no es necesario, García-Alén refuta cierta necesidad de explorar la página desde los ojos del propio lector una lectura abierta en la que se recomienda no buscar nada sino tan solo encontrar aquello que estemos buscando. Para ello no hay pistas, solo forma, su trabajo se debe a eso a la descripción de la forma y de la riqueza que podemos encontrar en estas formas.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

 

Northlanders – La trilogía islandesa (Brian Wood, Matthew Woodson, Marian Churchland, Paul Azceta, Declan Shalvey y Danijel ZeZelj)

northlanders_5Northlanders – La trilogía islandesa (Brian Wood, Matthew Woodson, Marian Churchland, Paul Azceta, Declan Shalvey y Danijel ZeZelj) ECC, 2016. Cartoné, 256 págs. Color, 25 €

Termina la epopeya nórdica que durante 50 números, recopilados en cinco tomos, Brian Wood nos ha regalado con Northlanders, haciendo con nosotros esa cosa tan clásica e infrecuente de entretenernos mientras nos instruye. Porque si algo le debemos a Brian Wood tras este quintal de páginas es un sincero agradecimiento, porque pocos ejemplos hay de una historia tan bien contada en la que asistimos al ascenso y caída de una civilización. Desde las primeras razias más allá de la pedregosa Escandinavia hasta el lamento final de los dioses nórdicos devorados por el cristianismo, desde los inicios de la Alta Edad Media hasta la consagración de la Baja Edad Media. Casi quinientos años de historia donde más que asistir a las aventuras de los beligerantes vikingos, lo que hemos hecho ha sido recibir una magistral lección de historia sobre los habitantes del norte de Europa y sus incursiones más allá.

Northlanders: La trilogía islandesa está compuesto de dos historias cortas de un número, y de una miniserie de nueve números que cierra la colección por todo lo alto. Las historias cortas están realizadas de la forma a la que Brian Wood nos ha acostumbrado, relatos breves centrados en un limitado número de acciones, la mayoría de las veces con poca presentación y puede que menos conclusión, pero haciendo que ese éter extraño se llene de poesía y sensaciones. La cacería y La hija de Thor son dos ejemplos perfectos de esto. En la primera historia un cazador, dibujado magistralmente por Matthew Woodson, sigue a su presa hasta el límite, en absolutamente todos los sentidos de lo humano. La hija de Thor nos cuenta la difícil situación de una joven vikinga, en un momento de peligro e incertidumbre, una historia dibujada por Marian Churchland, que como curiosamente todas las páginas dibujadas por mujeres en Northlanders, tiene una belleza y fuerza incuestionables, colocándose entre las mejores páginas de toda la colección.

azaceta

El tomo se cierra con La trilogía islandesa, el arco argumenta que da nombre al volumen. Esta historia está compuesta por nueve números y abarca cuatro siglos de historia, contando los avatares de tres generaciones de la misma familia islandesa. Los tres primeros números, dibujados por Paul Azaceta, nos muestra a los primeros colonos que llegan a Islandia en 871 huyendo del rey de Noruega, una familia obligada a sobrevivir en la absoluta nada por un trozo de roca estéril. A continuación, Declan Shalvey nos dibuja a los descendientes de esa familia, ya asentados como señores feudales, luchando con la llegada tranquila e imparable del cristianismo. Por último, Danijel Zezelj dibuja no sólo la caída de dicha estirpe islandesa en 1260, sino la pérdida de su independencia y su anexión al Reino de Noruega. 400 años de historia perfectamente escritos por Brian Wood, llenos de personajes humanos y complejos, donde la historia y los espacios grises nos hablan no sólo de vikingos saltando furiosos desde sus drakars, sino de la propia humanidad atemporal.

@bartofg
@lectorbicefalo

Amor y culpa

el_muerto_enfermo_de_amorEl muerto enfermo de amor (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 248 págs. ByN. 9,95 €

Hay dos verdades que nadie puede dejar de lado. La primera es el valor que tiene el género como vehículo para la reflexión social, para el debate en sí. La ciencia-ficción y el terror son más que meras etiquetas de entretenimiento, aunque también es cierto que pueden quedarse precisamente en eso. Pero cuando un buen autor, alguien que tiene algo que decir, se enfrasca en una aventura narrativa, y hasta cierto punto ideológica, no existen límites a lo que uno puede explicar. Valiéndonos siempre de la excusa de la ficción, con la salvaguarda del género, no hay debate que quede fuera de la mesa. El género es la mayor de las mentiras, la más necesaria, pues al final del día, al final del relato, el monstruo o el alien, hasta el propio androide, no serán más que reflejos de lo que somos, pues poco podemos imaginar más allá de nuestra propia existencia y de sus largos tentáculos de la imaginación.

Junji Ito, autor tremendamente presente en mis obras básicas, es un genio que pivota entre los conceptos más rompedores y los desarrollos más insatisfactorios. Algo lógico, pues la historia corta siempre ha sido el mejor mercado para las ideas, para los conceptos que maneja el género. Así nos encontramos con genialidades como Fragmentos del mal, y otros ejercicios donde el enlongamiento de la trama lastra el resultado final, como su particular Frankenstein. Así que no he podido sorprenderme más que con El muerto enfermo de amor, una historia larga de ununji Ito donde por fin veo aunados los rompedores conceptos del autor y un desarrollo más amplio. El muerto enfermo de amor empieza como todas las historias de Junji Ito, con una idea tan apasionante que durante un buen número de páginas nos cuesta quitarnos el asombro que nos inunda. En una ciudad japonesa anónima existe la tradición de la llamada adivinación callejera: te detienes en un cruce y a la primera persona que pase le preguntas sobre tu futuro, principalmente sobre el amor.

Esta idea inicial, que daría perfectamente para una comedia romántica infantil, se convierte en Junji Ito en una obra opresiva sobre la responsabilidad y la culpa cuando un joven vuelve a la ciudad tras varios años de ausencia. Es entonces cuando Junji Ito coge la historia, ya de por sí interesante, una extraña figura, tan atractiva como infernal que se dedica a realizar la adivinación callejera con funestos resultados, y la eleva colocando sobre los hombros de su protagonista la búsqueda de la redención imposible. De este modo, asistimos a una sucesión de capítulos donde al mismo tiempo que acompañamos al protagonista en sus aventuras urbanas, también vamos descubriendo una rica y compleja mitología sobre la adivinación callejera y ese extraño chico vestido de negro que parece atraer a todas las chicas como el fuego a las polillas.

enfermo0001

Realmente, El muerto enfermo de amor no deja de ser una obra puramente japonesa, así que quien sienta cierta aversión por como dicha sociedad toca ciertos sentimientos puede seguir sintiéndose fuera de la misa. Pero para cualquiera mínimamente versado en la ficción o la sociedad japonesa, este manga es todo un descubrimiento, pues sin obviar en ningún momento los localismos propios de la sociedad japonesa, nos encontramos con una obra, que pretendiéndolo o no, apela a sentimientos y razones universales con las que cualquiera puede sentirse identificado. Desde mi humilde punto de vista nos encontramos ante una de las mejores obras de Junji Ito, con un acabado gráfico a gran nivel y ese domino como pocos del género de terror.

Pero El muerto enfermo de amor no es sólo una de las mejores obras de Junji Ito por afianzar más que nunca los mejores aciertos del autor, también es merecedora de dicha etiqueta porque el autor consigue salir victorioso donde normalmente más suele flaquear. El muerto enfermo de amor funciona perfectamente a lo largo de toda la historia, manejando el flujo de información de forma excepcional y consiguiendo que, a diferencia de otras obras del género, su recta final no se convierta en un final obligatorio cuando todos los trucos se han agotado. Junji Ito consigue aquí una obra larga que funciona más allá del punto de explicación, más allá de mostrarnos al monstruo, y que encima se cierra con un final redondo que no puede dejar mejor sabor de boca.

@bartofg
@lectorbicefalo