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Bueno y ahora la segunda parte de la fantasía que me cumpliría mi supervisora.
Ese día después de llegar a casa, tuve que volver a masturbarme y en honor de nueva cuenta de Gabriela, no podía creer que mi jefa me había dado una tremenda mamada que hasta la leche que le di se comió, y más como abría su pantalón para que metiera la mano y le frotara la conchita supe mojada, pensando en todo eso me masturbe, tan rico.






