sábado, 8 de diciembre de 2018

And libros by Addison de Witt... - Haruki Murakami - "Tokio blues (Norwegian wood)


Cada año, en los prolegómenos de la asignación del nobel de literatura, el nombre de Haruki Murakami hace acto de presencia en toda suerte de quinielas. Le deseo al autor nipón que no le ocurra lo mismo que al norteamericano Philip Roth, que terminó abandonando la pelea sin recibir el galardón.
Volverá la polémica en torno a su figura, y sus detractores volverán a disparar dardos envenenados sobre él. Y sinceramente, creo que el motivo para esa animadversión por parte de mucho crítico y cierto sector de la prensa especializada, es ni más ni menos que Murakami vende, vende mucho y ha tenido la osadía de traspasar fronteras e idiomas con sus novelas, ya saben, hay eruditos que no soportan que todo el mundo sea capaz de leer (o escuchar, o visionar) lo mismo que ellos, les hace sentirse poca élite, y claro, cargan contra ello.
Digo esto, porque Murakami es un escritor magnífico, independientemente de que le den el jodido Nobel, que a mi me da igual.
Su salto definitivo a la fama, a las listas de las librerías y a que sus obras se conviertan en regalos navideños , lo dió con la novela de 1987 "Tokio blues (Norwegian wood)".
En este relato, Murakami nos cuenta los avatares de un joven (Toru Watanabe) que se ve enredado en un triángulo amoroso mientras vive en un colegio mayor en Tokio, cuando estudia una carrera que no le llena.
Nos dibuja un perfil de la juventud en plena búsqueda de identidad, de las dudas y miedos, de los prejuicios y las pérdidas que implica madurar. Con una prosa de vertiginosa fluidez, los personajes se suceden dibujados en claro oscuro, van y vienen y dejan poso. Amor, sexo, amistad, perdida, muerte, son los elementos con los que se cuece este blues.
La irrupción del sexo desprovisto de amor es tratado de manera grandiosa, definiendo magníficamente la sensación de vacío que habitualmente acompaña a ciertos encuentros nebulosos y etílicos. El equilibrio emocional, la seguridad económica, la frustración y los sueños, todo aparece entre las idas y venidas de personajes y los encuentros con compañeros de habitación, amigos de juergas y las dos mujeres de las que Tori cree estar enamorado: Midori y Naoko.
Se reflejan en el relato diversos aspectos de la sociedad nipona como el alcoholismo o el suicidio, de forma dramática y lírica.
La pérdida de la razón y las heridas del pasado pueden llevar a estados de colapso que den lugar a situaciones extremas que pueden ser sorteadas de diferentes maneras, en este sentido la aparición de Reiko Ishida es la luz al final del túnel, la razón dentro de la sinrazón y la música que cura almas, o lo intenta, su canción favorita: "Norwegian Wood" de The Beatles es el leitmotiv que marcará los recuerdos de un adulto Watanabe en un aereopuerto.
"Tokio blues" es un conmovedor relato sobre el oficio y batalla de hacerse mayor, en clave de nostalgia y carente de elementos épicos, sólo recuerdos incrustados.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Crowdfunding - Gonzalo Aróstegui Lasarte - "La Figura de Cartón". Buscamos mecenas.


Vivir de escribir es una utopía, este principio incuestionable podría ser motivo suficiente, en este mundo actual caracterizado por la mezquindad, en el que en mayor o menor medida todos nos hemos convertido en artículos que circulan por la vida con una etiqueta y un precio impreso, podría ser motivo suficiente decía, para que nadie escribiese a cambio de nada, y menos aún publicase lo escrito si este ejercicio llegase a producirse.
Porque si bien no es fácil vivir de escribir, publicar es además oneroso, con lo cual las cuentas no salen, y desgraciadamente, en estos tiempos los números dan los tirones al sueño que antes daban los desamores.
Por todo ésto, hay que celebrar que algún valeroso caballero andante de las letras, tal vez más Quijote que Sansón Carrasco, tenga la enajenación suficiente para convertir la ilusión en destreza ante la adversidad y con las esperanzas depositadas en la fe (que mueve montañas, pero no de dineros) y sólo la fe, se lance al combate de publicar escritos con que alimentar un apetito editorial hace años saciado y que a poco que se descuide, puede acabar en empacho.
Gonzalo Aróstegui Lasarte (mi amigo, para que no haya dudas) es uno de esos valerosos hidalgos que reviste su armadura de ilusión, y montado en un corcel de osadía y desapego a la cordura numérica que manda en esta época de intereses pecuniarios, busca en el bullicio de los despistados de lo que prima, un ejército que le ayude a librar y si Cervantes (Dios) quiere, vencer la batalla ante la mudez de letras, ¿lo conseguirá?.
Yo creo que sí, tal vez porque soy tan inconsciente como don Gonzalo, y sigo pensando, que en las postrimerías de la novela, la chica se quedará con el héroe y ambos vivirán felices y todo lo demás... que conste que en este cuento el héroe es Gonzalo.
Y claro, ¿cómo resistirse a formar parte del ejército de tan valeroso personaje?. Pues es muy sencillo, sólo hay que hacerse mecenas del libro que Gonzalo pretende publicar y que se titulará "La Figura de cartón". Qué sí, de eso se trataba y éste era el objetivo de la perorata, pedir pasta al personal.
Pero para ganar la batalla -qué no la guerra, uno es tonto pero sólo a medias- hacen falta doblones, para los avíos necesarios e imprescindibles. Y creanme que merecerá la pena, Gonzalo es un escritor excelso, sus dos novelas precedentes lo atestiguan: "Madrid 3" y "Los antípodas del día"; y también sus escritos en Ragged Glory, el imprescindible blog musical del que es redactor desde hace una década.
En esta ocasión, el autor madrileño nos propone un libro compuesto por doce relatos, subtitulado como: relatos de juventud, dolor y violencia, y no me cabe ninguna duda de que el resultado será el habitual cuando este sujeto toma la pluma y se deja llevar por las musas (y las neuras, los deseos, la rabia y demás ingredientes necesarios para crear algo que merezca la pena), un estupendo muestrario de prosa rica y elegante, con veneno y antídoto que bien administrados y en las dosis prescritas resultaran revitalizantes, emotivos y seguro que no dejarán a nadie indiferente.
Llamo a todos a las armas y que no haya desertores, el acuartelamiento es en Libros.com, allí podéis haceros mecenas para que este libro vea la luz y todos, cabalgando a la estela de maese Gonzalo Aróstegui Lasarte venzamos esta batalla. Sólo hay que pinchar AQUÍ y el objetivo estará más cerca.
Gracias y perdón por la chapa.

jueves, 6 de diciembre de 2018

The Rolling Stones - "Beggars Banquet" (1968)


Un 6 de diciembre de 1968, hace hoy cincuenta años, se publicaba "Beggars Banquet", séptimo disco en Inglaterra y noveno en USA de la banda londinense The Rolling Stones. El disco aparece un año después del fracaso que supuso "Their satanic Majesties request", un magnífico disco, infravalorado en su época (y aún hoy en día), y que fue producido la propia banda.
Mick Jagger no quiso que volviese a ocurrir lo que ocurrió en 1967 y decidió dejar la producción del nuevo elepé del grupo en otras manos. Por consejo del ingeniero de sonido del grupo, Glyn Johns, se pusieron en contacto con Jimmy Miller (Traffic, Spencer Davis Group), quien produjo los cuatro siguientes discos de los Stones, y cuya primera decisión como productor fue despedir a su valedor, Glyn Johns.
La grabación del disco estuvo marcada por las ausencias de Brian Jones, aquejado de serios problemas con las drogas, así como de índole sentimental, que hacían de él un tipo impredecible y de  difícil trato en lo profesional y personal, "Beggars Banquet" supuso la última aparición relevante de Jones con los Stones, meses después fue despedido. Esta actitud por parte de Brian propició que Jagger tuviese que tocar la guitarra en las sesiones de grabación por primera vez en la historia del grupo.


Aquellas sesiones se alargaron durante más de cuatro meses durante la primavera y el verano de 1968 y tuvieron lugar en la casa de Keith Richards en Sussex y en los estudios Olympic de Londres.
Decide el grupo volver a sus orígenes, tras dos discos 'diferentes' como "Their satanic Majesties request" (rock psicodélico) y "Between the buttons" (pop, folk-pop) que no consiguieron los objetivos comerciales que la banda esperaba. Aquí por contra, nos tropezamos con auténticas gemas country, blues y rhythm & blues pletóricas de autenticidad, con las raíces de cada palo como principio sónico y atravesados por textos cargados de crítica social, en base a los conflictos y revueltas de la época, así como filosóficos, inspirados en las lecturas de Jagger durante aquellos tiempos.
El disco es un conmovedor trayecto por la música de raíz americana, donde todas y cada una de las diez canciones que lo conforman supone una cima que compite con las otras nueve. A la pureza del sonido hay que sumar una suerte de alquimia que elevó cada tema a un estado de plenitud musical y originalidad no impostada que hacen de "Beggars Banquet" una obra maestra sin paliativos.
Vuelcan en la concepción de cada tema experiencias personales y musicales, como demuestra la incorporación de congas, bongos y maracas propuesta por Richards para la base rítmica de "Sympathy for the devil", quien quedó prendado por la samba, o la letra, obra de Jagger, inspirada en la novela de Bulgákov: "El maestro y Margarita", aunque también se aprecia una tenue inspiración en la obra del poeta francés Charles Baudelaire. En cualquier caso "Sympathy for the devil" es un tema absolutamente grandioso por originalidad, atmósfera y una creciente intensidad plena de intensidad, oscuridad y sugestión.



Pero el disco está repleto de obras sublimes: "No expectations" es un delta blues que recuerda a los temas primigenios de Robert Johnson; "Dear doctor" es un canto de aspecto primitivo donde se funde el blues y el country, dedicada a un sospechoso doctor; continúa el blues con "Parachute woman", aquí se trasladan de las pantanosas orillas del Mississippi en su desembocadura, al Chicago en el que reinaba Muddy Watters.
Algunos críticos consideraron "Jigsaw puzzle" como un mero relleno, y nunca fue interpretada por la banda en directo, pero es uno de mis momentos favoritos del disco, con ella termina la cara A del disco.
El agresivo rock/Rhythm & blues "Street fighting man" abre el lado B del vinilo, un tema de fuerte contenido político y actitud reaccionaria, un gran rock and roll; "Prodigal song" es una pantanosa y acústica versión de un viejo blues de Robert Wilkins. La maravillosa "Stray cat blues" fue -según se cuenta- inspirada por el "Heroin" de la Velvet Underground, es uno de los temas más asfixiantes y encendidos del disco, una POM.



El folk de los Apalaches "Factory girl" emociona gracias a su sencillez y minimalismo, dando paso a la grandiosa "The salt of the earth", tema que finiquita el álbum, en el que Richards oficia de voz principal; un corte de enorme construcción melódica que cuenta con impagables coros y una estructura instrumental de excepción; nos hablan de dar lo mejor de nosotros mismos, un colofón inmejorable para una obra magna como ésta.
"Beggars Banquet" cumple cincuenta años, sigue sonando a tradición, a modernidad y a autenticidad, a verdad en definitiva.
Con esta obra maestra, sus satánicas majestades inician una travesía por el olimpo del rock que se prolongaría durante cuatro discos inexpugnables, y que hicieron de ellos la banda más mítica y demoledora de la historia.
Hoy celebramos el medio siglo de "Beggars Banquet".

miércoles, 5 de diciembre de 2018

J. Mascis - "Elastic days" (2018)


J. Mascis es un artista que con los años -más de treinta- que lleva en el mundillo, es justo recalcar que se ha hecho un hueco entre los nombres importantes del rock and roll.
Esta afirmación la avalo tirando de discografía, pues tanto con Dinosaur Jr. como en solitario, donde de manera esporádica y paralela, y dentro de unos parámetros estilísticos claramente diferentes, viene ofreciendo trabajos más que notables, y que nunca decepcionan.
Su última entrega no podía ser una excepción, en este caso sin dinosaurios de por medio y como viene siendo habitual en sus proyectos en solitario, con menor carga de decibelios. En cualquier caso no duden un momento de que "Elastic days" es un trabajo impoluto.
Produce el propio Mascis, que se encarga además de voces, guitarras, batería, melotron y bajo; dejando en manos de Ken Maiuri el piano.
No será en base a sesudas descripciones en cuanto a sonoridades y efectos produccionales, que nos decidamos a alabar el disco como uno de los artefactos más destacados de la añada que está a punto de quemar sus naves. Tampoco encontraremos giros estilísticos que marquen la dirección de nuevas sendas musicales de cara al día de mañana en "Elastic days". Si lo que esperan encontrar es una espiral metafísica que les absorba y entregue sus almas a un nuevo espacio sónico, aquí no encontrarán billetes para ese viaje.
Lo que encontrarán en este álbum es un ramillete de canciones de perfecta construcción melódica y lírica folk-rock. Un disco homogéneo donde los haya, repleto de orgánicos temas de base acústica y vocalidad delicada y sin estridencias, a los que la guitarra eléctrica de Mascis atraviesa puntualmente como si de un rayo láser se tratase, dotándolos de una energía que parece nacer del núcleo mismo de la canción. Temas que dentro de su peculiar atmósfera, vaporosa y aterciopelada, se expanden como una luz que crece en intensidad y lo llena todo a pesar de su pálido resplandor.
Soporta, a pesar del formato, tantas escuchas como el tiempo del oyente permita, pues en "Elastic days" no hay relleno ni temas trampa, sólo canciones que orbitan sobre melodías impecables y que redondean un disco excelente y totalmente equilibrado. De ahí que no me voy a entretener, ni a hacer esta reseña más larga, describiendo ningún tema del elepé, la escucha íntegra del mismo es la forma en que un servidor entiende que hay que actuar en el caso de "Elastic days", uno de los discos destacados de este año.





lunes, 3 de diciembre de 2018

Los lunes photosong - "Matar al ruiseñor"


Este lunes 'extraño' me ha parecido oportuno recordar para la sección cinematográfica una película como "Matar a un ruiseñor", un alegato contra el racismo y los prejuicios raciales y sociales en la América de la gran depresión.
Basada en la novela homónima de la escritora Harper Lee, ganadora del premio Pulitzer. Robert Mulligan dirigió en 1962 este drama social de entorno sureño, y para el papel protagonista, el abogado Atticus Finch, eligió a la estrella de Hollywood Gregory Peck, que ganó el oscar por este rol.
Un negro es acusado de violar a una mujer blanca, la inocencia de éste es evidente pero todos conocen cual será el veredicto. Atticus Finch hará una combativa y apasionada defensa del acusado, esto le granjeará enemistades y problemas con diversas personas de la localidad, pero también el respeto de muchos, especialmente de sus hijos, huérfanos de madre.
La cara oscura del hombre se pone de manifiesto en este film, los comportamientos xenófobos y la ausencia de tolerancia que caracteriza a ciertos hombres y mujeres cobardes que tratan de ocultar sus miedos y debilidades tras las actitudes fascistas que alimentan el odio y el desprecio y abuso hacia el más débil.
Algunos en este país se han subido a ese tren y pronto empezarán a pagar las consecuencias, en este caso los débiles son ellos y han alimentado a su bestia, han ayudado a matar al ruiseñor.
¡Feliz semana!

domingo, 2 de diciembre de 2018

Los domingos photosong - Teenage Fanclub - "Neil Jung"


El otoño es ésto, no hay otra. Lo que veo a través de la ventana: un cielo gris, un suelo mojado y salpicado de charcos, los gatos escondidos, manteniéndose lejos del agua. Yo, la verdad es que soy mucho más de sol y calor.
Así que hasta que salga de casa, para ir al basket, donde el otoño me golpeará sin remisión, intentaré que en casa la primavera sea al menos un sonido, una melodía, unas guitarras.
Es por ello que esta mañana vamos a pinchar uno de los últimos vinilos que han llegado a casa, uno de esos discos susceptibles de ser reseñados cualquier día en la sección de Mis discos de los noventa, uno de mis dos artefactos favoritos de los Teenage Fanclub, me refiero nada menos que a "Grand Prix", esa POM que publicaron los escoceses un día de primavera en el mes de mayo de 1995.
Si hay primavera posible en estos primeros días de diciembre, tiene que venir de la mano de los Teenage Fanclub y de discos como éste, y de canciones como "Neil Jung", por la que siempre he sentido debilidad.
Así que os dejo con un poco de primavera.
¡Feliz domingo!



sábado, 1 de diciembre de 2018

Los Radiadores - "Puño en alto" (EP), (2018)


"Puño en alto", así de contundente y simbólico suena el título del nuevo EP de Los Radiadores publicado, por supuesto, por el sello valenciano Bonavena Música. El puño en alto es la forma de expresión corporal que el pueblo ha utilizado para distinguir su estado de lucha y acreditar el orgullo de clase que ha hecho frente a los ataques fascistas y capitalistas con no pocas victorias, aunque no nos lo terminamos de creer.
Un título muy apropiado a estos tiempos que corren y en parte una declaración de intenciones por parte de la banda valenciana formada por Raúl Tamarit, José Antonio Nova, Sergio Domingo y Vicente Vila. Si además viene presentado con una portada (mi favorita de este curso) en la que de fondo se atisba una estrella roja que surca el firmamento y cuyo diseño firma Balbina Benito, mejor que mejor.
Esto en cuanto al continente, el contenido le hace justicia sobradamente. Cuatro temas (se hace corto, claro) en los que Los Radiadores ofrecen sus habituales fibrosidades eléctricas a base de guitarras que se entrelazan, base rítmica poderosa y letras incisivas y afiladas.
Con retórica rock y punk (más quizás que en otros trabajos) despachan cuatro trallazos que comienzan con el tema que sirvió de adelanto al EP, "Si sale cruz", un texto basado en una leyenda sobre Suárez, pues se dice que algunas de sus decisiones en los críticos momentos de la "transición" las tomó tirando una moneda al aire... en fin.
Parafraseando al gran Mariano José de Larra, el segundo tema se titula "Vuelva usted mañana", aunque no comparte exactamente temática con el inmortal artículo del gran periodista español del XIX, la intencionalidad del texto tiene mucha miga y no poca ironía, además de un pegadizo estribillo.
Mi tema favorito en cambio es la magnífica "Con el agua al cuello", una alegoría del proletario, la vida y las heridas resultantes.
Termina -demasiado pronto- el disco con un clásico de The Equals que popularizó The Clash, "Police on my back", que enfrentan con ímpetu y oficio titulando de manera literal como "Policía detrás".
Combativa soflama que hace honor al título del EP la que forman estas nuevas cuatro canciones de uno de los grupos más personales en su sonido y actitud que habitan actualmente en la piel de toro. Lo seguimos escuchando, cómo no, con el puño en alto.



Este EP lo podéis escuchar y descargar en la bandcamp de Los Radiadores pinchando AQUÍ.
También se puede adquirir en formato físico en la página de Bonavena Música (Pinchar)